martes, 2 de octubre de 2012

como enseñar a los pequeños a enseñar las emociones y a controlarse


¿Ustedes conocen personas a quienes consideren hábiles con las emociones o, en otras palabras, “sintonizadas”? Estas personas saben expresar lo que sienten y, además, parecen saber cómo se sienten los demás. Las personas sintonizadas también saben como controlar sus emociones fuertes, de manera que no tienen que actuar impulsivamente.
Se dice que aquellas personas que saben manejar sus emociones tienen inteligencia emocional. Pero, ¿qué importancia tiene dicha inteligencia emocional? Nada menos que la probabilidad de que los niños emocionalmente inteligentes se sientan más a gusto y disfruten más la escuela. Además, estos niños parecen llevarse mejor con los demás y, por lo regular, se sienten aceptados, saben trabajar en grupo y es mucho menos probable que pierdan el control y que tengan problemas de conducta. De hecho, muchos investigadores creen que la inteligencia emocional puede ser un buen factor de predicción del éxito en la vida en general.
La mayoría de los padres está de acuerdo en cuanto a desear que sus hijos cuenten con estas destrezas. Pero lo que muchos no saben es que aprender a expresar las emociones y a controlarse comienza durante los primeros cinco años de vida. En este período los padres pueden realmente hacer una diferencia.
La sintonía
La manera en que ustedes pueden enseñarle a sus bebés a expresar las emociones es sintonizándose con ellos. Los científicos le llaman a esto sintonía. Estar sintonizados quiere decir que ustedes comprenden lo que sienten sus pequeños y que les dejan saberlo. Al sintonizarse con las emociones de sus pequeños, ustedes les ayudan a fortalecer las conexiones cerebrales que producen dichas emociones. De hecho, ustedes están conectando su cerebro para comprender las emociones y para pensar. Es decir, ustedes le están ayudando a sus hijos a desarrollar la inteligencia emocional.

Para sintonizarse es preciso ser un gran observador. A medida que observen lo que hacen sus pequeños y escuchen lo que dicen, pueden preguntarse a ustedes mismos:
  • ¿Qué estará sintiendo mi bebé?
  • ¿Cómo debo responder?
  • ¿Cómo puedo dejarle saber que le entiendo?
A medida que ustedes se familiaricen con su bebé, más se sintonizarán con lo que él o ella siente. Así, podrán responderle en formas que le enseñen a expresar las emociones.
Estar sintonizados es actuar como un espejo en el que se refleja aquello que ustedes piensan que su bebé siente. Los siguientes son unos cuantos ejemplos.
Si su bebé Ustedes pueden 
¿Por qué es esto importante? 
Les sonríe Sonreírle, mover la cabeza, hablarle. Porque les enseña cómo relacionarse con otros y cuánto se les ama. 
Es sorprendido por un sonido súbito y llora Abrazarlo y acariciarlo diciendo: “¡Qué ruido! No importa. No pasó nada”. Porque se les demuestra que no hay peligro y que ustedes comprenden como se sienten. 
Se emociona al ver un perrito Expresar emoción también y decir: “Mira, ¡qué lindo el perrito!” Porque así se les estimula a explorar el mundo y se fortalece la sensación de alegría. 
Ve a alguien desconocido (conocido por ustedes) y grita asustado Permanecer con su pequeño y tranquilizarlo presentándole a la persona. Porque les ayuda a confiar en los demás y a superar su temor a las personas desconocidas. 
 
A medida que sus pequeños crezcan, ustedes podrán hablarles más sobre las emociones, de manera que aprendan las palabras que les permitan expresar lo que sienten. Aquellos niños que al sentir emociones intensas aprenden a usar las palabras, en lugar de sus puños, aprenden a controlarse. Ellos sabrán cómo se sienten y podrán dejárselo saber a los demás sin actuar inpulsivamente. Los siguientes son unos cuantos ejemplos.
Si su pequeño Ustedes pueden ¿Por qué es esto importante? 
llora cuando ustedes lo llevan a la guardería o al centro de cuidado infantil. Quedarse unos minutos con 
él o ella, ayudarle a encontrar algo que hacer, o decirle: “Aquí vas a estar bien y mientras yo no esté Vilma va  a cuidarte. Yo volveré más tarde para llevarte a casa”.
Porque los pequeños necesitan tiempo para sentirse a gusto en un lugar nuevo y para confiar en que ustedes regresarán a recogerlos. 
orgullosamente le muestran uno de sus dibujos. Dedicarle su atención y
comentar: “!Qué dibujo tan lindo!, ¿cuéntame qué es lo que más te gusta de él?”.
Porque fortalece la confianza de los pequeños y los anima a hablar sobre lo que han hecho. 
le tira arena a otro pequeño que trata de agarrar su pala. Decirle: “No debemos arrojar arena. Tirar arena hiere. Háblale a Anita. Dile: Yo estoy jugando con la pala. Yo te la presto después”. Porque así ustedes les ayudan a controlarse y les ofrecen las palabras que necesitan para expresarse  
 
Un bebé tranquilo aprende a controlarse
Los bebés que se sienten tranquilos y seguros aprenden a controlarse.
El cuidado que ustedes les proveen a sus hijos les enseña que el mundo es un lugar seguro e interesante. Responder cuando ellos lo necesitan, permanecer tranquilos y ser amorosos contribuye a que los niños se sientan seguros.
Sin embargo, mantenerse tranquilos y amorosos no es fácil. Todos los padres del mundo en ocasiones se sienten tensos, furiosos y frustrados. Pero si expresamos la frustración contra los niños, gritándoles, tratándolos con brusquedad, o ignorando sus necesidades, los bebés se sentirán atemorizados. Si esto ocurre en pocas ocasiones, no afectará a los bebés. Pero, si el control se pierde con frecuencia, ello, en efecto, puede modificar el cerebro de los pequeños y someterlos a un alto riesgo. La tensión, la ansiedad y el temor producen en el cerebro infantil un químico llamado cortisol, que puede destruir las células cerebrales. Además, el cortisol también puede destruir las conexiones ya existentes en el cerebro infantil. Cuando un pequeño que haya tenido muchas de estas experiencias atemorizantes vaya a la escuela, podrá tener problemas para relacionarse con otros, prestar atención, pensar y aprender. Lo que necesita todo bebé para sentirse seguro y desarrollarse normalmente es un cuidado amoroso.
La orientación firme y amorosa
Algo más que necesitan los niños es orientación. Si los pequeños se encuentran rodeados de adultos que los aman y les enseñan con firmeza cuales comportamientos son aceptables y cuales no, ellos aprenden a controlarse. Pero, ¿cómo puede lograrse esto? Los siguientes son unos cuantos pasos que pueden darse:
  • Verifiquen que su pequeño esté seguro e impidan cualquier comportamiento peligroso. Por ejemplo: “No te subas en la mesa porque puedes caerte”.
  • Díganle lo que puede hacer: “Si quieres trepar, súbete al sofá”.
  • Ejemplifiquen el comportamiento aceptable. Mantengan presente que los niños con frecuencia imitan las conductas de los adultos; tanto las buenas como las malas.
  • Establezcan límites claros y reglas sencillas. Los niños se sienten más seguros al saber lo que se espera de ellos.
  • Díganle “no” lo menos posible. Explíquenle sus razones en un lenguaje sencillo.
  • Ofrézcanle alternativas. “No debes lanzar los juguetes. Pero puedes lanzar esta pelota o este cojín. ¿Cuál prefieres?”
  • Planeen actividades interesantes para los pequeños. Un niño ocupado en el juego tiene menos probabilidades de actuar impulsivamente.
No importa cuán furiosos o frustrados podamos sentirnos en ciertas ocasiones, nunca se debe estremecer o sacudir a los pequeños. Hacerlo puede perjudicar el cerebro infantil en forma permanente y causar incluso la muerte. Perder el control y expresar la rabia contra los pequeños puede dejar cicatrices imborrables si esto ocurre con regularidad. Si es preciso, acudan a un miembro de la familia, a algún amigo(a) o un(a) profesional que les ayude a tranquilizarse y a controlarse.
 

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