lunes, 18 de junio de 2012

DE LA INTOLERANCIA A LA TOLERANCIA



De la Intolerancia a la Tolerancia

Por Shikry Gama, Lorenia, 26 de agosto de 1986

1.- Cuando los humanos tienen el defecto de   "mirar la pajilla en ojos ajenos..” suelen ser como esos perfeccionistas imperfectos que no toleran la conducta de sus semejantes. La intolerancia es esa incapacidad que tienen ciertas personas para tolerar lo que no sea de su agrado, y suele convertirse en la manía de odiar y  rechazar las actitudes de aquellos que no sean compatibles con su forma de ser.


1.1.- La intolerancia es admisible sólo en los deberes del Poder Judicial, de las Fuerzas del orden y de los códigos éticos y morales que tienen la finalidad de prevenir, corregir y reprimir los delitos de la conducta humana.

2.- Ningún ser humano, ninguna organización civil o religiosa, ni siquiera los estados, por muy soberanos que sean tienen derecho a la intolerancia. Sólo las detestables tiranías atropellan los Derechos Universales del Humano, coactando la libertad de albedrío y de autodeterminación del ciudadano para creer lo que quiera, y ser como quiera ser.

2.1.- Separando las acciones represivas contra los que incurren en violación del derecho ajeno, ninguna actitud humana es más intolerable que la intolerancia.

2.1.1.- La intolerancia es como un virus  que corroe las relaciones humanas, y es como una perversa maledicencia que provoca conflictos en la convivencia política y religiosa de los pueblos.

3.- Todo ser humano tiene el derecho a la disidencia y a la discrepancia ideológica, sin más deberes que el decoro y la urbanidad para con quienes piensen de manera diferente.

3.1.- Cuando cualquier gobierno tiránico atente contra Los Derechos Humanos, los ciudadanos tienen el derecho a la insurgencia para restablecer los derechos democráticos del pueblo.

4.- La intolerancia se ve reflejada en  estúpidas y necias sentencias como las siguientes: “Si no estás conmigo estás contra mí”; “Todo o nada”; “Fuera de la iglesia no hay salvación”;  “ Si no crees en mi Dios eres un ateo infiel”; “Si no estás con Jesús estás con el demonio”; “El estado soy yo”; “Si pierdo las elecciones democráticamente, haré oposición para no dejar gobernar al que me ganó”; “Soy demócrata siempre y cuando los demás comulguen con mis ideas”; “Los que tienen un espíritu contrario al nuestro son enemigos peligrosos”; “Yo hago lo que ustedes quieran siempre y cuando hagan ustedes lo que yo quiero”, y otras tantas  pérfidas consignas con las que el Gran Engañador ha contaminado la mente y el espíritu de aquellos incautos e ignaros  intransigentes que no han comprendido que ni siquiera el mismo Dios atenta contra la libertad de albedrío que mueve nuestras almas.

4.1.- Los derechos de cada individuo terminan donde empiezan los derechos de sus semejantes. Los derechos del Estado terminan donde empiezan los derechos del ciudadano.

5.- La tolerancia es la capacidad de respeto, comprensión y consideración de las opiniones, prácticas y creencias de quienes son diferentes y contrarios a sus formas de ser.

5.1.- La Naturaleza es esa excelsa maestra de la tolerancia de unas formas de vida con respecto a las otras. Es cierto,  hay  una permanente lucha de los contrarios, pero éstos jamás eliminarán la existencia de sus oponentes, sino  que conviven y perviven compitiendo con sus contrarios en una permanente gesta de supervivencia. 

5.2.- De alguna manera, en el afán de mejorar y perfeccionar la conducta de los humanos, hemos devenido en cruzadas de salvación, agrediendo y tratando de eliminar por prejuicios a quienes consideramos que tienen diferentes costumbres de las nuestras.

5.3.- Todos somos seres imperfectos. Todos tenemos defectos y cometemos errores. Nos caracterizamos de los demás porque algunos deseamos perfeccionarnos y nos diferenciamos de aquellos otros que se satisfacen con la imperfección.  Pero esta voluntad de perfección debe ejercitarse con  respeto y tolerancia de las libertades de todos aquellos que quieren de ser como quieran ser. Podemos ser intolerantes para con nosotros mismos, pero no para con los demás. 

5.4.- La tolerancia, es una importante cualidad para aprender a convivir con quienes nos rodean, aprendiendo a discernir sobre la diversidad de la naturaleza humana como de todas las cosas de la naturaleza. Para que seamos justos e imparciales, porque en todas las cosas de la vida, desde los factores de la física, la química y la psicología, la tolerancia es el factor  que armoniza la existencia con sus oponentes.

6.- La ciencia descubrió que aquellos materiales rígidos que carecen de  elasticidad y de flexibilidad  no soportan las tensiones y se rompen con suma  facilidad. 

6.1.- Las relaciones humanas son parecidas al comportamiento de elementos materiales. Se ha comprobado que una relación es más fuerte, cuanto más flexible y elástica es. La rigidez no es fortaleza. Sólo la elasticidad y la flexibilidad determinan la fortaleza y la tolerancia de los seres humanos.

6.2.- El ser humano sólo podrá resistir los retos de la vida con tolerantes actitudes que le permitan sobreponerse a las adversidades y tribulaciones, sin quebrantamientos del ánimo, cediendo y restableciéndose  las tensiones cuando se superen las resistencias externas e internas, hasta hacer de la tolerancia su mayor fuerza volitiva.

6.3.- Ser tolerantes es ajustarse a la diversidad de la naturaleza humana. Es convivir armoniosamente con nuestros semejantes a pesar de la multiplicidad de sus creencias y caracteres. Es comprender y amar  a Dios personificado en cada ser viviente. Es respetar el libre albedrío de cada ser humano, sin hacer distinción por sus razas, creencias religiosas y  políticas ni condiciones sociales o económicas.

6.3.1.- La tolerancia no implica contubernio ni complicidad con quienes tengan costumbres reñidas con la moral, la ética y las buenas costumbres.  Debemos erradicar de nuestras costumbres los malos hábitos de censurar y prejuzgar a quienes  son iguales a nosotros, con los mismos errores y con la misma ansiedad de superación social y espiritual.

Hermanos, meditemos sobre la intolerancia, porque muchas de nuestras tribulaciones, de nuestros problemas y de nuestros conflictos son  consecuencia de esta nefanda actitud irreflexiva que gobierna los sentimientos y actos de quienes aún no aprendieron a ser tolerantes

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